No todos los ingredientes que aparecen en una etiqueta de cosmética son problemáticos. Pero hay un puñado que llevamos años evitando en nuestras fórmulas porque no nos compensan el riesgo, la duda o el daño ambiental. Te contamos cuáles y por qué.
1. Parabenos (methylparaben, propylparaben…)
Son los conservantes que la industria llevó décadas usando porque son baratos y eficaces. Estudios desde los 2000 los han relacionado con disruptores endocrinos: imitan estrógenos suaves en el cuerpo. La evidencia no es concluyente pero suficiente para que muchos países hayan empezado a restringirlos. Existen conservantes naturales (radish root, ácido sórbico, vitamina E) que hacen el trabajo igual de bien.
2. Sulfatos (SLS, SLES, ALS)
Los tensoactivos que hacen que tu champú haga mucha espuma. El problema: son demasiado agresivos. Disuelven el manto hidrolipídico, lo que reseca la piel y daña el cuero cabelludo a medio plazo. Hay tensoactivos suaves (coco-glucósido, lauril-glucósido) derivados del coco o el azúcar que limpian sin agredir.
3. Siliconas (dimethicone, cyclopentasiloxane)
Dan ese tacto sedoso de «pelo perfecto» o «piel lisa». El truco: forman una película plástica sobre el cabello/piel que te hace sentir bien al instante, pero impide que los nutrientes reales penetren. Y se acumulan. En el pelo, lo apelmazan a la larga. En el medio ambiente, no se biodegradan.
4. Aceites minerales (paraffinum liquidum, petrolatum)
Derivados del petróleo. Funcionan como sellante en pieles muy secas (vaselina por ejemplo), pero impiden la respiración cutánea y obstruyen los poros. Los aceites vegetales hacen el mismo trabajo SIN obstruir y aportan ácidos grasos y vitaminas.
5. Fragancias sintéticas (parfum / fragrance)
El término «parfum» o «fragrance» en una etiqueta puede esconder hasta 100 sustancias distintas (la legislación permite no detallarlas). Muchas son alérgenos potenciales. Si quieres olor, búscalo en aceites esenciales (con su nombre específico: lavandula angustifolia, citrus aurantium…) o, mejor aún, productos sin fragancia añadida.
6. Phenoxyethanol en altas concentraciones
Conservante muy común. En pequeñas cantidades (<1%) es seguro. El problema: en muchas marcas baratas se usa al 1% o más, y se ha relacionado con irritaciones y dermatitis en pieles sensibles.
7. Microplásticos (polyethylene, nylon, acrylates)
Los famosos «scrubs» con bolitas exfoliantes a menudo son plástico micronizado. Eficaz como exfoliante mecánico, pero no se biodegrada y termina en el océano. Los exfoliantes de azúcar, sal o semillas hacen lo mismo sin contaminar.
Cómo leer una etiqueta
Los ingredientes aparecen en orden decreciente de concentración. Los cinco primeros son el grueso del producto. Si ves agua, glicerina y un activo natural arriba, buena señal. Si ves siliconas o aceites minerales arriba, malo.
El test rápido: si no puedes pronunciar ningún ingrediente de los primeros cinco, probablemente no quieres ponértelo en la piel cada día.
Si quieres explorar productos formulados sin estos ingredientes, visita la tienda. Todos los nuestros pasan el filtro.
